El futuro del automóvil: más allá de la tecnología


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Salvo en las ciudades más grandes, la limitada oferta del transporte público no satisface las necesidades de movilidad de las personas. Ante esto, la mayoría se ve obligada a disponer de un vehículo para uso privado.


Sin embargo, en los últimos años se están empezando a dar varias circunstancias que obligan a replantearse la necesidad de comprar un vehículo:


Entre estas, la caída de la capacidad adquisitiva, por varias razones, lo que se une a que en los últimos años se ha iniciado un encarecimiento de los automóviles en general


La reciente incorporación de vehículos híbridos y eléctricos, por el desarrollo de nuevas tecnologías -y especialmente por el coste de las baterías- aún encarecerá más el coste medio de los vehículos a corto y medio plazo.


En el caso de los vehículo eléctricos, la necesidad de disponer de una plaza de parking y/o puntos de carga lentos para aprovechar las tarifas más económicas dificulta todavía más la decisión de compra de los vehículos eléctricos.


  • La mayor parte de la población deja sus vehículos en la calle.

  • En los parkings no siempre es posible incorporar puntos de carga.

  • Los puntos de carga rápidos solo podrán ser válidos para usos ocasionales por el alto coste del kwh de "alta potencia" (el coste por km puede resultar superior al de los vehículos de combustión más eficientes).

Los vehículos con motorizaciones de combustión interna pronto tendrán prohibida la entrada al centro de las ciudades y/o se les cargarán impuestos especiales por sus emisiones. También se prevé un rápido encarecimiento de los combustibles por cuestiones impositivas


En general, puede decirse que hay un creciente desinterés en comprar vehículos tipo turismo para uso privado, especialmente nuevos. En parte porque los ciudadanos empiezan a tomar consciencia del elevado coste de tener un vehículo privado o bien porque este se torna inasumible.


La tendencia general es que el conductor medio haga cada vez menos kilómetros.


La mayor parte del envejecido parque de turismos español pasa cada vez más tiempo parado, pero a pesar de ello los propietarios no se deshacen de sus viejos vehículos porque aún les sirven para sustituir o complementar el deficiente transporte público


Quien aún puede adquirir un automóvil nuevo podría estar retrasando su decisión de compra por la acumulación de innovaciones tecnológicas y cambios normativos, añadido a la incertidumbre sobre el futuro a medio plazo de la situación económica


Ante esto, el renting y el leasing puede ser una opción valida en algunos casos, pero no es rentable salvo para las necesidades de uso más intensivo


Para la mayor parte de la población no hay un término medio: o adquiere un vehículo (nuevo o de segunda mano) y asume todo el gasto, responsabilidad e incomodidades que conlleva, o se desplaza con transporte público, combinando esto con el alquiler ocasional de un automóvil

¿Entonces, qué?


Desde hace poco también se puede "alquilar" un coche en algunas ciudades por una fracción de tiempo (carsharing). Pero ni hay mucho entre lo que elegir, ni están en todas las ciudades ni es una solución económica si se hace un uso regular. De hecho está limitado a unas pocas ciudades y tipos de vehículos


Desde Arinbo proponemos un modelo de "suscripción compartida" sin compromiso de permanencia, perfectamente viable -e igualmente rentable- también en núcleos de población pequeños.


Para una fracción muy considerable de la población resultará una opción no solo mucho más económica sino también más funcional que la propiedad privada de un vehículo